Ritual de limpieza facial

Para mí, uno de los momentos más relajantes del día, es la hora en la que me desmaquillo y limpio la cara. Hasta hace poco, era un simple momento en el que a todo correr, frotaba mi cara con jabón para después aplicarme el serum y la hidratante y listo. Ahora, he aprendido a disfrutar de él y a relajarme mientras practico mi ritual diario a la hora de retirar el maquillaje y limpiarme la cara en profundidad.
Creo que una parte muy importante de tener una piel cuidada, a parte de la hidratación, es la limpieza. Una buena limpieza mañana y noche hace que tu piel respire y se mantenga sana. Para ello, yo he elegido productos de Kanebo, de la línea Silky Purifying.
Primero limpio los ojos, en el caso de ir maquillada, con el desmaquillador de ojos suave de Nivea. Este es el único producto que no es de Kanebo. Me gusta porque es un producto nada agresivo y elimina los restos de rímel muy bien.
Después, retiro el maquillaje con el limpiador en aceite Cleansing Oil (Paso 1). Me masajeo bien la cara, despacio, me tomo mi tiempo (es aquí donde me recreo y me relajo total, ja ja) y luego con un paño de gasa empapado de agua caliente, me retiro el aceite. Hay días que también lo hago con la mano, también se puede, no es obligatorio hacerlo con una gasa. De la marca Kanebo hay una toallita que sirve para esto precisamente, pero yo, por recomendación, decidí comprar gasa y hacerme unos paños. Es más económico y por unos céntimos tengo paños hasta que me jubile casi...
Después de este primer paso, hay que retirar los restos que hayan podido quedar de maquillaje y suciedad en la cara, y para ello, utilizo el jabón Mud Soap Wash & Mask (Paso 2). Además de un jabón, como el propio nombre dice, se puede utilizar de mascarilla, pero eso todavía no lo he probado, ya os lo contaré cuando lo haga.
Como un tercer paso, aunque no se hace todos los días, lo hago unos dos o tres por semana, utilizo el exfoliante Silk Peeling Powder. Es un exfoliante muy suave que se puede utilizar más de un día a la semana. Son unos polvos, como si fueran los de detergente, que al mezclarlos con un poco de agua, se convierte en una espuma muy ligera. No notas los bolitos típicos del exfoliante y te deja una piel muy suave.
Después de estos pasos, vendría la hidratación.
Como os he dicho, la limpieza se debería hacer mañana y noche. Por la noche, con más tiempo, hago toooodo este ritual, han pasado muchas horas con maquillaje, la propia suciedad del ambiente... y hay que hacer una limpieza más profunda. Por la mañana, con un poco de agua y jabón, es suficiente.
Veréis que si cogéis el hábito de una limpieza doble al día, luego será algo que necesitaréis, y el día que por cualquier razón no podáis limpiaros bien la cara, os sentiréis... raras. Ya me contaréis vuestra experiencia!
XOXO
Marta

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